Aprender a leer en la escuela: aspectos intelectuales, psicológicos y sociales de los niños

Aprender a leer en la escuela: aspectos intelectuales, psicológicos y sociales de los niños

Es muy común que los padres se preocupen por la preparación de sus hijos para el colegio. Las habilidades relacionadas con la lectura y la escritura, las matemáticas y la capacidad de resolver problemas lógicos se vuelven muy importantes por primera vez en la vida de los niños cuando comienzan la escuela. Muchos padres se preocupan tanto que les enseñan a leer y a escribir antes de que empiecen las clases, en un intento por prevenir los posibles problemas a los que puedan enfrentarse.

Preparación psicológica para la escuela

Aunque muchos padres intentan preparar psicológicamente a sus hijos para el ingreso a la escuela, las dimensiones a las que se enfrentan los alumnos al dar sus primeros pasos son tantas que es imposible abarcarlas todas.

No sólo los retos académicos serán nuevos para los alumnos primerizos, también habrá nuevos niños, profesores y sistemas de normas, reglamentos y evaluaciones.

Al evaluar la preparación de un niño para la escuela, los especialistas suelen tener en cuenta indicadores como:

  1. El deseo de aprender cosas nuevas;
  2. La capacidad de concentrarse y mantener la atención de acuerdo con las instrucciones y las normas;
  3. La capacidad de iniciar y mantener conversaciones con los profesores y los niños, de hacer preguntas aclaratorias y de defender su punto de vista;
  4. La capacidad para organizar y mantener la interacción de grupo en clase y en el tiempo libre;
  5. El autocontrol y la autoorganización;
  6. El conocimiento y la comprensión del mundo que los rodea.

En principio, las habilidades de lectura y escritura no son necesarias al entrar en la escuela. El énfasis principal para determinar si un niño está preparado para la escuela son sus aspectos personales y comunicativos.

Preparación intelectual para la escuela

Al considerar la preparación de sus niños para la escuela, muchos padres se centran principalmente en la preparación intelectual, que para los pedagogos supone:

  1. El conocimiento y la comprensión suficientes de su entorno;
  2. El desarrollo de las funciones cognitivas, como la atención, la memoria, el pensamiento crítico, la percepción, la imaginación o el habla;
  3. La comprensión de los conocimientos necesarios para el aprendizaje escolar (conocimiento de los conceptos de matemáticas, lectura y escritura).

Sin duda, estos conocimientos son muy valiosos. Sin embargo, la adaptación del niño a la escuela nunca estará garantizada. Siempre habrá retos, pero el interés del niño por aprender y adquirir conocimientos, junto con la capacidad de comunicación, serán fundamentales.

Es absolutamente vital recordar que los padres sólo deben prestar atención a la predisposición de sus hijos para aprender a leer y escribir, y no a sus habilidades reales. Los profesores son los encargados de enseñarles estas habilidades.

Preparación emocional para la escuela

Además de prepararse intelectualmente para la escuela, también hay que tener en cuenta las relaciones interpersonales y la madurez de los niños. Esto implica varias consideraciones:

  1. La motivación para aprender: ¿Quiere el niño ir a la escuela? ¿Comprende la importancia del proceso de aprendizaje? ¿Está interesado en adquirir nuevos conocimientos?
  2. Capacidad para comportarse de acuerdo con las normas: ¿Tiene el niño la capacidad de actuar de acuerdo con las reglas de la escuela, aunque no quiera hacerlo? ¿Entiende el niño cuándo hay que cumplir las normas y que debe respetar y escuchar a sus profesores?
  3. Autocontrol, comportamiento adecuado, capacidad para identificar sus propios errores y corregirlos. Si el niño comete un error, ¿tiene la madurez emocional y la perspicacia para darse cuenta y pedir disculpas? Y lo más importante, ¿puede aprender de su error y no repetirlo?

Según muchos científicos y profesionales, la madurez personal es el factor crucial de la preparación de un niño para la escuela. Su deseo de aprender cosas nuevas y su capacidad para gestionar las actividades y el comportamiento serán, por lo general, proporcionales a su preparación intelectual, y posteriormente contribuirán a su situación en el grupo escolar. La madurez personal del niño incluye la capacidad de cumplir los requisitos del profesor y de controlar su propio comportamiento.

Preparación social para la escuela

La adaptación de los niños a la escuela depende en gran medida de su capacidad para comunicarse con los compañeros y con los profesores:

  1. La disposición del niño a comunicarse con sus iguales, a participar en actividades de grupo, a aceptar opiniones contrarias y a obedecer las normas;
  2. La capacidad de iniciar y mantener las actividades de los demás, de negociar y comprometerse, y de expresar un punto de vista personal;
  3. Suficiente estabilidad emocional y autorregulación: capacidad para evaluar adecuadamente la situación y expresar de forma constructiva las propias emociones en la comunicación con los demás, reduciendo al mismo tiempo el número de reacciones impulsivas.

De entrada no es habitual que un niño que comience a asistir a la escuela tenga desarrolladas todas estas capacidades, pero sí es necesario que parta de una base y de un nivel similar al que tiene el resto de sus compañeros.

Preparación fisiológica para la escuela

La preparación psicológica del niño para la escuela estará influida por factores fisiológicos:

  1. El desarrollo de los pequeños músculos de la mano: ¿qué confianza tiene el niño con las tijeras y el lápiz?;
  2. La orientación espacial y la coordinación de movimientos: ¿puede el niño determinar correctamente las posiciones relativas de los objetos y las direcciones de los movimientos: arriba-abajo, más-menos, adelante-atrás?;
  3. La destreza motriz, incluyendo diferentes habilidades motoras como correr, saltar o atarse los cordones de los zapatos;
  4. La lateralización que afecta a la orientación en el espacio y en el papel: ¿el niño conoce la izquierda y la derecha?;
  5. La coordinación visomotora del sistema ojo-mano: ¿puede el niño dibujar formas sencillas que sean reconocibles?

La preparación para la escuela es una combinación de destrezas y habilidades que caracterizan la madurez del niño y su capacidad para socializar adecuadamente y realizar diversos ejercicios de aprendizaje. De acuerdo al grado de madurez, los niños se enfrentarán a más o menos retos intelectuales, emocionales y psicológicos.

El rol de los padres es apoyar a sus hijos y ayudarles a desarrollar sus habilidades. Aunque puede ser una etapa difícil para los niños, también es una de las más emocionantes.

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